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Historia de Mourão a lo largo de los siglos

Historia de Mourão

Vestigios significativos en Barca, Quinta da Fidalga y Agualta, Mercador y Porto das Carretas atestiguan las presencias más antiguas en estas tierras, testimonio legado por el paso de diferentes pueblos y culturas en distintas épocas.

Desde el Arte Rupestre, pasando por los hallazgos de restos de cerámica, los indicios de canteras y los monumentos megalíticos, tales como el Dólmen de Portucel, no hacen sino consolidar el vastísimo tesoro arqueológico existente en el Alentejo.

El esplendor romano del término de Mourâo se vivió en el asentamiento original de la Aldea de la Luz, de cuyo tiempo perduró hasta hoy, una construcción fortificada del periodo romano (siglo I A.c.) conocido como Castillo de Lousa.
Dicha fortaleza permanece bajo las aguas, junto a la primitiva población de Aldea de la Luz, desde el año 2002, fecha en la que se cierran las compuertas de la presa de Alqueva quedando todo sumergido. Para los interesados la empresa EDIA. S.A. realizó un CD-ROM a través del cual se puede efectuar una visita virtual por dichos restos arqueológicos.

Respecto a la “Nova Aldeia da Luz” fue emplazada a dos kilómetros del asentamiento original, la actual población fue construida dentro del proyecto de Alqueva con toda la similitud posible, la mudanza se realizó en el 2003. Actualmente se encuentra englobada junto al distrito de Granja en el proyecto “Gestalqueva, Aldeas Costeras” el cual busca potenciar y desarrollar el turismo de la zona.

Debido a la construcción de la presa, se realizaron excavaciones arqueológicas, en las que se hallaron restos de una necrópolis, una iglesia y un emplazamiento de viviendas, siendo muy probable que el primer enclave de Mourâo, se hubiera ubicado en esta zona conocida como” Vila Velha.”

La Edad Media y la Reconquista Cristiana de la Península Ibérica se caracterizaron por los deslindes difusos entre los distintos reinos, de esta forma Mourâo perteneció a los reyes de Castilla y al reino de Portugal. Siendo además protagonista de episodios violentos entre las fuerzas portuguesas y las castellanas durante la Guerra de la Restauración.
En el año 1226 tras la Reconquista, el Rey D. Dinis reconstruyó y repobló la villa con ayuda de la Orden de los Hospitalarios de San Juan de Malta, cuyo Prior Gonçalo Viegas otorgó la primera Foral a Mourâo. El 27 de enero de 1296 D. Dinis ratificó la foral.

En 1298 Doña Teresa Gil de Riba Vizela (amante del infante de Castilla, más tarde rey con el nombre de Sancho IV el Bravo) recibió por donación la villa de Mourâo, siendo reconocida como Señora de la villa por el rey D. Dinis en un encuentro en Salamanca.
Debido al fallecimiento de Doña Teresa Gil de Riba Vizela, el rey D. Dinis donó la villa en 1313 al noble español D. Raimundo de Cardona y a su mujer Doña Beatriz, con la condición expresa de no construir fortalezas que pudieran amenazar el control del rey sobre sus dominios.

En 1317 la villa de Mourâo fue puesta en subasta por el rey D. Dinis siendo adquirida por el rico mercader de Monsaraz Martín Silvestre por 11.000 libras.
Este acuerdo no llega a buen fin y tras las desavenencias entre ambos, el rey anula la transacción y devolviéndole el importe total, recupera la villa. De nuevo Mourâo pasa a las manos de D. Raimundo gracias a la concesión que el rey D. Dinis le hace a él y a su hijo Guilherme de Cardona.

Entre 1383 y 1385 la villa tomo partido por el Mestre de Avis, lo que se traduce en devastadores ataques castellanos. En 1511 fueron levantadas las murallas y de nuevo recibió foral por D. Manuel I.
En 1581 Felipe II De España reunió las cortes en Tomar para que le reconociesen Rey legítimo de Portugal. Mourâo se agregó a la causa española de la mano de su alcalde Francisco de Mendoza. El mando español se prolongó casi sesenta años, para entonces año 1640, su alcalde Pedro de Mendoza Furtado junto a la villa, se sumaron a la rebelión liderada por Joâo Pinto.
Los cuales asaltaron el palacio de gobierno, asesinaron a Miguel de Vasconcelos y nombraron Rey de Portugal a D. Joâo Duque de Braganza. Aquel 1 de diciembre de 1640 fueron expulsados los españoles, recuperando su libertad el pueblo portugués.

Debido a las guerras de la Independencia, Mourâo sufrió frecuentes asedios, dejando patente la fragilidad de sus murallas, por lo que la Reina Doña Luisa de Gusmâo rescato la villa de manos españolas el 29 de octubre de 1657.

En 1853 fue anexionado al municipio de Reguengos de Monsaraz, por un corto periodo de tiempo ya que en 1861 y tras una nueva organización administrativa Mourâo recupera la categoría municipal.


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