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Historia de Olivenza a lo largo de los siglos

Historia de Olivenza

Sobre el margen izquierdo del Guadiana, nace Olivenza después del año 130. La Orden del Temple ocupó sus tierras ilegalmente a partír del 1258 y se las devolvió al Concejo y Obispado de Badajoz en el año 1278.

El Rey D. Dinis de Portugal impuso en el Tratado de Alcañices (1279) la cesión de Campo Maior y Olivenza, entre otros, a la Regente Dª María de Molina. Aprovechando la inestable situación que atravesaba Castilla con la muerte de Sancho IV. El monarca portugués otorgó a Olivenza la categoría de villa, reconstruyó las fortificaciónes e impulsó la colonización del término con portugueses.

Las dinastías portuguesas de los Borgoña, Avis y Bragança consiguieron hacer de Olivenza una villa privilegiada y fortificada al constituir la localidad como puesto avanzado en tierras castellanas.

Tras el esplendor del siglo XVI, Olivenza se verá envuelta de forma muy directa en la Guerra de Restauración (1640), siendo conquistada en 1657 por el Duque de San Germán y devuelta a Portugal al firmarse las Paces de Lisboa (1668). De este período data el diseño de sus fortificaciones abaluartadas, cuya construcción se dilataría durante la siguiente centuria.

A finales del siglo XVIII, Portugal decide cambiar la politica ofensiva de la localidad a una meramente defensiva, propiciando con ello su abandono y posterior entrega.

Olivenza es española desde el final de la "Guerra de las Naranjas" a la que puso fin el Tratado de Badajoz del 6 de Junio de 1801. Este tratado está todavía en vigor y no existe ningún Derecho que obligue a España a la devolución de Olivenza a Portugal.

Desde que en 1840 muriera el Duque de Palmela, Portugal no ha vuelto a reclamar a España la localidad de Olivenza de manera oficial ni extraoficial. No obstante existen diversos movimientos irredentistas : Sociedade Pro-Olivença (1938), Grupo dos Amigos de Olivença (1944) y Comité Olivença Portuguesa (1988), que aunque carecen de peso político, no cesan en su empeño de obligar a la diplomacia portuguesa a que retome la reclamación de Olivenza.

En la actualidad, los oliventinos se sienten plenamente españoles pero sin renunciar a su pasado portugues. Es por ello que todos los monumentos de su época lusa han sido restaurados gracias a la iniciativa municipal.

Olivenza, así, es hoy símbolo de convivencia y diálogo de culturas, ciudad abierta al futuro que no renuncia a un pasado que la singulariza. Cabecera de una importante comarca, ofrece sus servicios educativos, sanitarios, deportivos, culturales y administrativos a los pueblos y aldeas cercanas, proyectándose con personalidad propia en el conjunto regional como la mejor embajadora de Portugal en Extremadura.

Fuente: Ayuntamiento de Olivenza


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